Sería preciso asesinar la primavera
Sería preciso asesinar la primavera
sería absolutamente preciso y consumarlo con el estilete del verano
En el reino antiámbar tú resplandeces como un cuervo de amatista
en el reino antilumínico llevas en tu cabeza la tiara tempestuosa
en el reino anticrepuscular estás tendido sobre el cielo como un lienzo violáceo
Yo me refiero sin cesar a esas flores criogénicas que emergen de tu diálogo
las tengo aquí clavadas en los vasos sanguíneos revolotean con ánimo de juego
y sin embargo son ellas las princesas de hielo que saben cómo asesinar la primavera
sea en forma de tibieza de viento o de jardines orientales o un cementerio transparente
sea en el momento en que la primera gema de la lluvia se echa a dormir entre la hierba
sea en el momento de la arritmia más salvaje el momento del crimen tan deliberado
Tú y yo premeditamos espontáneamente
Tú y yo sabemos que la inocencia debe ser perpetrada
Sin embargo estarás sujeto a mí por lo que le quede de vida a mis latidos
no obstante me tornearás con silueta de locura y me arrojarás en la primera carretera
Quien nos escuche huirá despavorido en su vieja carroza
Sé que aparecerás en sus sueños y te convertirás en el visitante demoníaco
sé que no eres tan sólo un ministro vespertino
porque tu pulso apático ha enloquecido mi sentido del tiempo y de los ciclos
porque me diste como alianza el desconcierto que sólo nos abruma a ciertas horas de la madrugada
Te miro y se me vuelve tan urgente cometer ese asesinato de claveles
Tú lo sabes con esa expresión de arcángel de la noche
Sería tan preciso aniquilar de una vez la esperanza de Perséfone
Yo no sabré esperarte hasta que te decidas
acaso me vaya pronto de este paraje sin líneas de rayuela
en ese caso te dejaré margaritas anómalas como recuerdo de todas mis palabras
En el reino antiterrestre te columpias simétricamente sobre una alfombra de agua
en el reino antiestrella luchas sin descanso contra tus obsesiones dimensionales
en el reino antimediodía me buscas como lince como mordiéndole el rastro a la poesía
Pero el reino antiprimavera es el reino de mis ojos
donde tu costado fantasma orbita en torno a mí con un estilete amenazante
y mi costado fantasma te ilumina con mi mirada verde y mi mirada amarilla
y mi mirada-galaxia en la forja de los sueños y mi mirada lila al margen del deseo
Afuera entre la noche nada más que la lluvia y su golpeteo incesante de ventanas







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